Por: Mauricio Bayas, @maobayas | Bendito Fútbol

La gestión de la directiva de Barcelona tiene una amenaza muy seria: el desempeño futbolístico del equipo. Con aciertos y errores, el presidente José Francisco Cevallos y su entorno dirigencial ha demostrado una capacidad de gestión muy buena. Han sacado dinero con iniciativas de mercadeo, pero el equipo de fútbol está metiendo palos en la rueda.

No juega bien. El DT Guillermo Almada sigue en su plan de rotar jugadores en el equipo titular y ya vamos en la sexta fecha del campeonato. Los partidos ante Fuerza Amarilla, en el Monumental, y ante Universidad Católica, en el Atahualpa, han sido presentaciones futbolísticas muy pobres.

Hasta ahora no se conoce bien cuál es el estilo Almada. El charrúa llegó en junio y se lo promocionó como un DT de juego innovador. En lo que va de la temporada ha subido dos veces a Quito y ha perdido por su poca vocación ofensiva. El mismo Jorge Célico, DT de Católica, se sorprendió que en el último partido, el equipo guayaquileño haya jugado muy replegado.

No hay un partido grabado en la memoria de los hinchas en que se haya aplaudido hasta el cansancio por el rendimiento. El 2015 se terminó con una imagen de un equipo muy distante de los primeros lugares. Sin pelear nada.
Ahora, en el primer trimestre de esta temporada, ha ganado, pero sin convencer. El triunfo 3-1 ante River Ecuador tuvo pasajes de buen fútbol, pero nada más. Ante el Delfín aprovechó el primer tiempo, que regalaron los manabitas. Y ante Fuerza Amarilla venció al susto. Con más impulso anímico que fútbol. Fue a puro empuje y fuerza de coraje. Así no alcanza para mucho.

En Quito le ha ido muy mal. Con Católica fue otra presentación mala y confirmando que la debilidad del plantel torero es su defensa. No contagia seguridad. Si Barcelona no gana la primera etapa, la segunda será más difícil. Emelec, Liga de Quito y el Independiente andan concentrados en Libertadores.

El momento que el equipo comience a distanciarse de los primeros lugares se afectará la asistencia de público en el Monumental. Es clave que en la cancha, el equipo responda y empuje la gestión administrativa de la dirigencia. La solución no es cambiar de entrenador. Es exigirle más. Presionar por resultados.

Tomado de: Bendito Fútbol