Foto: Bendito Fútbol

Sus gestos los delataron. No estuvieron cómodos. Los seleccionados nacionales demostraron, en el aeropuerto de Quito, que la eliminación de la Copa América aún los tenía fastidiados.

Los pocos que llegaron al país, la madrugada de ayer, coincidieron en que podían avanzar mucho más en el torneo porque tenían los elementos para hacerlo. Detalles por corregir, errores en la definición, desconcentración defensiva, entre otros, fueron los argumentos que dieron para quedarse en los cuartos de final ante Estados Unidos.

Arturo Mina, sin embargo, fue el más aplaudido por las pocas personas que estuvieron en el lugar. Él tuvo una destacada actuación y la gente lo reconoció. Él, en gratitud, se quedó a tomarse fotografías y firmar autógrafos. También habló de su futuro deportivo. Explicó que por ahora no quiere ser transferido. Quiere dedicarse de lleno a la semifinal de la Copa Libertadores con Independiente del Valle.

Esteban Dreer, Alexander Domínguez, Robert Arboleda y Gabriel Achilier también accedieron a los pedidos de los hinchas. Mientras, Máximo Banguera, Ángel Mena y Fernando Gaibor trataron de pasar desapercibidos.

Ellos fueron los pocos que vinieron al país. Los demás se quedaron en Estados Unidos con sus familiares. Los que juegan en Europa iniciaron sus vacaciones del final de temporada. Todos los tricolores estuvieron en concentración oficial hasta la noche del partido contra Estados Unidos. Tras la cena fueron liberados.

Pero, los seleccionados no solo tuvieron que lidiar con la pena de la eliminación y las críticas de los hinchas. También fueron víctimas de errores en la logística de la empresa de aviación. Antes del retorno su vuelo fue cancelado y los pasajeros fueron ubicados en otro avión. El cambio de las maletas no se dio por completo y varias se quedaron en Estados Unidos. Hasta la tarde de ayer, el coordinador de la tricolor, Claudio Campos, insistía a la empresa para tener una respuesta precisa sobre el arribo del equipaje.

Tomado de: Expreso