Los árbitros amenazan con ir al paro por falta de pago, el seleccionado deambula en las eliminatorias, varios clubes están en rojo y sin ingresos genuinos, muchos jugadores del ascenso no cuentan con recursos ni para llegar a los entrenamientos, la AFE se sumó al paro, dirigentes tienen intervenciones judiciales.

Una vez más el fútbol ecuatoriano se involucra en el camino de la incertidumbre y angustia que en su momento le provocó mucho daño. Este asunto tiene en vilo a todo un país futbolístico que inicia una plegaria para que todo se mejore y se pueda recuperar la estabilidad, por lo menos en los tramos que son importantes y define cosas, como lo son los de las eliminatorias y el campeonato nacional.

El camino del seleccionado ecuatoriano a Rusia se convirtió en un suplicio. Un punto de doce posibles y un drástico descenso del primer al quinto lugar en la tabla de posiciones han ingresado a la Tricolor oficialmente en crisis.

Las malas decisiones de Gustavo Quinteros, son quizás, el principal causal  de este mal presente del seleccionado ecuatoriano. Las últimas derrotas no son graves en sí misma, lo alarmante es el síntoma que refleja. El entrenador elige sacarse los problemas de encima tirándolos para adelante. Un boomerang de incapacidad. Sigue sin entender la dimensión que tienen sus decisiones en las convocatorias, alineaciones, cambios y manejos del camerino.

Al margen de la inestable imagen futbolística del seleccionado, otro problema que surgió en nuestro fútbol es la huelga de árbitros y jugadores. El desarrollo normal del torneo está en jaque. Las agremiaciones endurecen sus posturas y han vuelto a encender la hoguera.

Las malas administraciones de otras épocas perjudican hacen que el fútbol ecuatoriano viva de remiendos, una imagen poderosa para entender su condición menesterosa. Mísera en recursos, desharrapada en planes innovadores y generosidad para ejecutarlos. Difícil, casi una fantasía suponer que es posible no volver a tener los mismos problemas.

Los principales culpables de otro desplome deberán dar soluciones a la vista para que el parche no se continúe descociendo y esto no se convierta en algo parecido al apocalipsis.

Tomado de: El Telegrafo | Vito Muñoz