Ecuador aterrizó y volvió a su triste realidad

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Por: Santiago Guerra

El partido ante Colombia dejó en evidencia lo que somos: una selección que se cree mucho más de lo que es y que ahora está fuera de la zona de clasificación al Mundial de Rusia por culpa de la prepotencia de unos y la arrogancia de otros.

Cuando empezó el 2016, Carlos Villacís se erigía como el nuevo presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y ofrecía -como quien se encuentra en campaña electoral- que la Tricolor aseguraría su pase a la Copa del Mundo a finales de ese año.

Pero eso no ocurrió. En el 2016 jugamos cinco partidos, apenas ganamos uno (contra Chile), empatamos uno (ante Paraguay) y perdimos tres (ante Colombia, Brasil y Perú). Y no solo eso, sino que olvidamos cualquier estilo de juego que hayamos aprendido en el inicio de la era de Gustavo Quinteros.

Nos emocionamos más de la cuenta con las cuatro victorias del 2015, que nos ponían primeros en la tabla y como candidatos firmes a estar en el próximo Mundial. Y ese fue nuestro primer pecado: creer que todo se había hecho bien y que había muy poco por corregir.

Nos faltó humildad para entender que Ecuador había mostrado un juego de calidad, pero que hombre por hombre apenas superamos a Venezuela, Bolivia y quizás a Perú. El resto de equipos, tienen figuras que brillan en las ligas más importantes del mundo y solo bastaba que empiecen a entenderse como equipo, para que nos superen en la tabla de posiciones.

Nos entendimos tampoco que nuestro fuerte siempre fue el juego colectivo. Más allá de los nombres estelares de cada una de nuestras selecciones que clasificaron a los Mundiales, la mayor fortaleza era el conjunto y eso nos permitió, entre otras cosas, hacernos fuertes como locales.

Ahora Ecuador es un equipo que no causa ningún tipo de temor en la altura del Olímpico Atahualpa y peor afuera. Con Gustavo Quinteros como entrenador, Ecuador ha jugado siete partidos como local, ha ganado cuatro, ha empatado uno y ha perdido dos. A simple vista, no es tan grave, pero en realidad, de las últimas seis eliminatorias, es el segundo peor rendimiento.

Colombia nos ha aterrizado a nuestra realidad. Los jugadores que hoy tenemos en la Selección no muestran su mejor versión y el entrenador no ha demostrado la capacidad suficiente para hacer que el equipo funcione en pleno, más allá de las individualidades.

Ya lo dijo Claudio Borghi, refiriéndose a Argentina: “quizás es mejor no ir al Mundial”. El exentrenador de Liga de Quito repitió varias veces esa frase en distintos medios, para hacerle entender a la gente que las cosas se están haciendo mal en todos los estamentos del fútbol argentino.

La frase también se podría aplicar al Ecuador. Probablemente sea hora de darnos cuenta que nuestro fútbol -en general- merece un mejor presente y futuro también.

Tomado de: Bendito Fútbol

  • J2

    En efecto yo pienso que es mejor no ir, marcar la final de una era y empezar otra, con un técnico eficiente sin llenarnos de nombres ni que sea tan preponderante que conozca el medio ya que si es capaz podrá reconocer la calidad en los jugadores que tenemos, mezclar maduros con jóvenes y no parcializarse, ya que esto es lo que hizo Quinteros y que al final nos pasó factura. Además debe ser capaz de innovar esquemas y proponer variantes que sean obedecidas y aplicadas durante el partido, Ecuador no se merece nada menos

  • TEJEDOR

    A BAJARSE DE LA CAMIONETA TODOS ESOS FARANDULEROS QUE SE SUBIERON PARA IRSE A RUSIA. HAY QUE SANEAR LA FEF Y QUE LA NUEVA DIRIGENCIA CONTRATE UN CUERPO TECNICO CON CONOCIMIENTOS ACTUALIZADOS. JUGADORES EXISTEN EN LOS CLUBES DEL PAIS CON ANSIAS DE GLORIA. BASTA DE APADRINAR A JUGADORES QUE TIENEN PROBLEMAS DISCIPLINARIOS Y PERSONALES. EL CIEGO NO DEJA NADA PARA RECORDARLO