Barcelona: invicto y aguerrido

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Era el rival que faltaba. Con el que en la previa tenía que pelearse el liderato absoluto del ‘grupo de la muerte’. Con el que no podía perder. Botafogo, brasileño, nacionalidad que le arrebató una Libertadores a Barcelona, no se escondió en el Monumental y, a pesar de lo cerca que estuvo el Ídolo de sellar una victoria a favor, acabó con un empate por un error puntual. Los canarios, siguen en lo alto de la tabla.

Un choque más con bajas sensibles. Ese combo que se ha hecho tradicional este año en Barcelona, ya sea por lesión o sanciones. Sin Matías Oyola -el capitán- Erick Castillo, sobresaliente en choques anteriores y Damián Díaz, Barcelona estaba a tres puntos de meterse el boleto de octavos de final en su bolsillo. Un panorama nada sencillo para el dueño de casa.

Pero a falta de otros referentes, ayer, Máximo Banguera estuvo a tres minutos de cerrar un partido perfecto. Al amanecer del encuentro, el árbitro Valenzuela señaló el manchón penal. Camilo se paraba frente al portero y, detrás de él, miles de hinchas amarillos coreaban el nombre del ‘1’ amarillo.

El también portero de la selección no solo atajó el penal, sino el rebote de Pimpao. Pero eso era solo el comienzo de una gran noche que pudo ser gloriosa, para él y su equipo.

Sí, Barcelona tenía problemas en la zaga. Botafogo identificó el punto flaco del local por el sector de Jefferson Mena. Sin embargo, Banguera siempre estuvo allí para resguardar el marcador amarillo.

Fue un primer tiempo lleno de angustia, nerviosismo y tensión. Los canarios lucían por la banda de Ely Esterilla, pero no lograban incomodar al portero paraguayo ‘Gatito’ Fernández.

En las gradas sonaba constantemente el nombre de Jonatan Álvez y Cristhian Alemán, y ‘los desaparecidos’ se juntaron para diseñar una ‘joya’ que unió a todo el barcelonismo en un descomunal grito en su casa. Un gol que significaba el liderato solitario.

Pero lo que fuera alegría y diversidad de emociones positivas hasta el minuto 87, se transformaron en aflicción, pesadumbre y contrariedad.

Si Mena parecía el villano por la expulsión y el primer penal, cuando Xavier Arreaga -quien ingresó para ocupar el lugar que dejó el colombiano- metió una mano innecesaria en el área, las luces lo señalaron a él.

Esta vez, Banguera no pudo contener el disparo de Sassá y el estadio se enmudeció. Las luces de la fiesta se apagaron.

El empate no es malo, pero la forma es ‘agridulce’. El Ídolo sigue en lo más alto de la tabla del Grupo 1 y la clasificación está cerca.

Tomado de: Expreso

  • parrema

    La inexperiencia de Arreaga le jugó una mala pasada, creo que lo correcto era ingresarlo a Segundo Castillo por su experiencia y bajarlo para que defendiera en la defensa.

  • Patricio

    Pero q dijo Arteaga?????