Foto: Expreso.ec

1.- Ya hay que olvidarse de eso de que hay que elegir Copa o Campeonato. Un equipo comprometido puede sacar las dos cosas con éxito total o por lo menos decorosamente. Lo demostró el mismo BSC en 1971 donde hizo una gran Copa y fue Bicampeón, el del 90 fue finalista y vicecampeón. Peor ahora en que la copa se juega cada mes y no cada semana.
2.- La causa real y única fue su pésima actuación de local en ambos torneos. En Copa Libertadores tuvo un rendimiento de 8/18, es decir de -10 y en la 2a etapa, de 16/33 es decir de -17. Ni en Copa ni en la 2da etapa pudo siquiera completar la mitad de los puntos en el Monumental. Por tanto, en su propio estadio, en apenas 4 meses, BSC dejó ir dos veces la Copa: la del 2017 y la del 2018.

3. Pierde los 3 partidos más importantes del año, ni siquiera los empata, en su casa. Aquellos que le permitían cumplir los 3 objetivos propuestos. En 1era fase pierde con Delfín cuando ganando podía ganar la 1era fase. Luego, pierde con Gremio, cuando ganando podía ganar la Copa Libertadores y al final pierde con Macará cuando empatando o ganando por lo menos aseguraba el último repechaje.

4.- Fue menos que 3 de los equipos que quedaron arriba. Nunca le pudo ganar a Delfín, nunca le pudo ganar a Macará y con Emelec ganó solo 4/12, perdiendo 8 puntos.

5. Reiterativo discurso de persecución arbitral. Eso hace que los jugadores muestren poco compromiso porque de todo la culpa es del árbitro.