La tarde del 9 de diciembre del 2017, en el estadio Jocay de Manta, la tristeza invadía a Jean Carlos Montaño, de 19 años, quien había jugado su quinto y último partido con Fuerza Amarilla y el sueño de estar en la serie A había finalizado. Junto con él estaba Steven Zamora, quien se encontraba en la misma situación.

El volante había actuado en 15 encuentros con los orenses y parecía que la pelota le proporcionaba más lágrimas que alegrías. Toda la felicidad de jugar en primera se les esfumó.

Impagos varios meses, se dedicaron a vender las entradas en los últimos partidos para tener algo de dinero y sin saber cuándo cobrarían.

No tenían un norte definido. El viaje de Manta a Guayaquil fue horrible, muchas cosas se les cruzaban por la cabeza, pero lo que nunca imaginaron fue que días después el teléfono sonaría y todo daría un giro.

Barcelona los quería por un año. Días más tarde firmaron, el 3 de enero fueron presentados y vistieron la camiseta amarilla. Sus ojos brillaban de la emoción, no se guardaron nada al ser agradecidos. “Dios y la pelota hicieron la obra”, expresó Zamora. Como ellos dicen, ahora todo depende de cómo rindan en la cancha para irse de largo en el Ídolo.

Son las cosas del fútbol, algo que pocos entienden. Se puede pasar de la nada a tenerlo todo. Atrás quedó el sufrimiento, porque se convirtieron en jugadores del equipo del que son hinchas, Barcelona.

Jean Carlos Montaño: “Cuando me llamó Asencio no lo podía creer”

Montaño hizo las divisiones menores en Guayaquil, en equipos de segunda categoría como Norteamérica y Ciudadelas del Norte, hasta que llegó a Fuerza Amarilla. Jugó cinco encuentros en 2017 que fueron vistos por los ‘cazatalentos’ del Ídolo que lo trajeron a las órdenes de Guillermo Almada.

Los últimos partidos en su exequipo fueron duros, no había dinero y la familia tuvo que apoyarlo al máximo, pero cuando recibió la llamada de Nicolás Asencio su vida cambió. “No lo podía creer, me dijo que era Asencio, pensé que era una broma, luego me contó que Barcelona me quería, fue algo increíble, me tocaba para ver si estaba soñando, pero todo fue real. Ahora que me puse la camiseta del equipo solo queda dar gracias a Dios, él pudo hacer realidad este sueño. Te imaginas que estás en un equipo que desciende de categoría, pero hay un dirigente que ve que puedes dar mucho y te llama, eso es increíble”, dice emocionado Montaño, que juega de volante o carrilero por derecha.

Hace énfasis acerca de sus objetivos: “Las ganas y sueños están, vengo a ganarme un puesto en el equipo. A demostrar que quiero aprovechar al máximo esta oportunidad. Puedo decirlo con orgullo que cualquiera no está aquí (Barcelona). Somos pocos los que podemos decir que el Ídolo nos quiere, me siento feliz y emocionado de que se hayan fijado en mí”, manifiesta Montaño, quien tampoco tenía en sus planes conocer Estados Unidos, mas ya se encuentra allá, de pretemporada bajo el mando del uruguayo Guillermo Almada.

Su alegría es tan grande que habla de su equipo como un hincha y olvida que es parte del plantel. “Vengo al equipo más veces campeón de Ecuador, es el mejor elenco del país, el más grande”, dice el polifuncional jugador. Sobre los problemas que sufrió en Machala, específicamente por los meses que estuvo impago en Fuerza Amarilla, ahora se sonríe, dice que eso ya pasó, claro que sufrió por mucho tiempo, pero ahora las cosas son diferentes.

Su familia en Esmeraldas y Guayaquil está muy feliz y lo único con que sueña en los actuales momentos es con dejar todo su esfuerzo en los entrenamientos para tener una posibilidad en el 11 de Almada. Es admirador del futbolista alemán Toni Kross, sus ojos lo delatan con ganas de estar en la cancha luciendo la amarilla. En su natal Esmeraldas hubo fiesta cuando se enteraron que llegaba al Ídolo, ahora sus amigos esperan verlo por televisión.

“Soy un agradecido de Dios, ahora estoy en Barcelona, no se puede pedir más”, finaliza entusiasmado Montaño.

Steven Zamora: “Soy hincha de Barcelona”

Tres alegrías tiene Steven Zamora. Primero llega a jugar en el equipo del que siempre fue hincha; segundo, disfrutará de la serie A, y por último tendrá como compañero al jugador que siempre admiró, Segundo Castillo. El futbolista tiene 28 años y antes de fichar por el Ídolo pasó por D. Azogues, donde llegó con a los 15, cuando el actual presidente de Barcelona, Cevallos, era la estrella de ese equipo.

Vivió lo mismo que Montaño en los últimos meses. Es de poco hablar, pero lo que dice está lleno de mucho sentimiento. “Solo toca darle gracias a Dios, estoy en el equipo del cual soy hincha desde pequeño, no puedo pedir más. Solo a Dios se le ocurrió darme la oportunidad de estar en el elenco más grande del país después de sufrir mucho en mi exequipo”, dice Zamora, quien ahora sonríe por lo que le tocó pasar en Fuerza Amarilla.

Cuando lo llamaron, Zamora no lo podía creer. “Al fin podré cumplir con mi sueño. Siempre trabajé para estar en un equipo grande y qué mejor que en Barcelona. Le di las gracias a Dios por tantos regalos. Estar en el Ídolo es de mucha responsabilidad”.

Siendo un admirador del juego de Segundo Castillo, para Steven es un lujo ser su compañero y aprender del volante mundialista. “Me gusta el juego de él, sabe recuperar la pelota y tiene claro a quien se la puede dirigir, ese es el fútbol que me agrada y trato de imitar. Tenerlo en el equipo será una bendición, siempre he seguido su carrera”, dice Zamora, quien promete dejar hasta la última gota de sudor en cada compromiso.

Sobre su paso por el club orense señala que le sirvió para ser más humano y valorar la vida. Revela que todavía le deben dinero, pero ahora solo está mentalizado en tener la oportunidad de mostrar su fútbol.

“Solo quiero decirle a la hinchada que me siento orgulloso de vestir esta camiseta”, expresa el refuerzo canario.

TOMADO DE: Diario Extra.