Tal vez sea un prejuicio, pero Guillermo Almada nunca renegó del cartelito. Indiscutiblemente metódico, estudioso, se lo vio sentirse más a gusto ordenando la escasez que administrando la abundancia; partiendo desde la inferioridad y no desde los favoritismos. Quizá las obligaciones de este Barcelona SC 2018 lo mantengan en un estado de reformulación. Pero nadie debe renunciar a lo que es, Almada no debe alterar sus convicciones para tratar de mostrarse diferente.

Lo estilos pueden debatirse, cuestionarse, pero mucho peor es traicionarse. A Guillermo le convendrá insistir con la receta que mejor lo define: presentar un equipo bien aceitado, dinámico, ofensivo, sólido, eficaz, con impronta.

“Tenemos un plantel joven, quizás con uno de los promedios de edad más bajo del torneo nacional”, dijo el entrenador Guillermo Almada en rueda de prensa allá por febrero del 2016 cuando empezaba la ruta del título 15 de Barcelona.

Desde ese entonces pasó mucha agua por el río y ya a algunos jugadores de ese equipo los años le han pasado factura, principalmente a futbolistas que en ese entonces ya eran bastante maduros. Un claro ejemplo es el capitán Matías Oyola, símbolo del barcelonismo en estado puro, que ha dejado todo por esa camiseta, sin embargo el mediocampo amarillo pide a gritos un recambio, a alguien que refresque el fútbol en ese sector de cancha.

Pasó Richard Calderón sin pena ni gloria durante el 2017 y en esta temporada ha llegado un refuerzo estelar y con cartel como Víctor Ayala, paraguayo con la experiencia necesaria para liderar el mediocampo amarillo, además de un perseverante Steven Zamora que también tiene condiciones para pelear un espacio en el equipo titular.

Mantener un equipo con jerarquía siempre será saludado desde aquí. Valen los riesgos, pero si los jugadores que en su momento mostraron algo que ahora ya no lo demuestran deberán ser estudiado porque atrás tienen a futbolistas que están esperando su oportunidad y que en muchos casos tienen un mejor nivel. Almada no tiene que congraciarse con nadie. No le debe temer más que a las concesiones: no hay entrenadores exitosos que triunfen aplicando ideas en las que no creen firmemente, él siempre habló de que sus equipos son jóvenes y que le gusta dar oportunidades, ahora  toca demostrarlo.