Los primeros 20 minutos del segundo tiempo fueron como para salir del estadio e ir a comer bollos de albacora abajo del puente peatonal. No hubo ningún remate al arco de Aucas. Barcelona dio pereza y fue anodino. Recién, cuando entró Juan Dinenno al 63’, el Ídolo empezó a generar cierto peligro. Pero no le bastó.

El cuadro amarillo arrancó su partido ante el equipo oriental con la esperanza de reducir a 2 puntos la diferencia que mantiene con Liga de Quito. Inició bien, con un reinventado Ely Esterilla que se convirtió –durante el tiempo que estuvo en cancha- en el mejor jugador de la escuadra torera. Volante mixto a lo Fernando Redondo, oportuno en la marca y armando el equipo desde abajo. Nos tomamos el tiempo para seguir su juego, con y sin balón. Recuperó la pelota, hizo pausas, levantó la cabeza para meter buenos pases. Corrió frontal al arco contrario y por el medio, variante que le ha hecho falta a los canarios.  Aquí si hay que aplaudir a Guillermo Almada, por renovar a Esterilla y encontrarle una mejor ubicación en el campo de juego.

Pero de ahí, pare de contar. El DT uruguayo se comió el partido. No le funcionó cambiar de puesto a Marcos Caicedo, quien por derecha es aún más inocente que por izquierda. No sabemos qué pasó con Erick Castillo, quien ha bajado su rendimiento dramáticamente. Hizo el gol, pero de ahí chao. Él era el cambio fijo en la etapa complementaria, pero el estratega charrúa prefirió mantenerlo hasta el final. Michael Arroyo comienza bien, pero solo tiene físico para 45 minutos.

Almada se comió el partido porque esperó el minuto 63’ para recién meter cambios y se equivocó al hacerlos. Según Darwin Quintana, DT encargado de BSC, Esterilla pidió ser substituido, por eso salió y entró Matías Oyola. Ahí, el Ídolo se condenó. Perdió la claridad que tuvo gracias al juego de Ely. El Pony es un referente torero, hay que ponerle un busto en la Plaza de las Glorias de Barcelona. Sin embargo, las lesiones que el gran capitán amarillo ha sufrido a lo largo de su carrera le están cobrando factura. Ayer volvió a jugar, pero se notó receloso para entrar al choque. Los canarios perdieron completamente el mediocampo, los amos y señores fueron Mario Rizotto y Fernando Hidalgo, de Aucas, quienes cortaron el juego a su antojo. Con poco, el cuadro expetrolero logró el empate. Un desaparecido en el mundo futbolístico, como Federico Laurito, metió el tanto de la igualdad, como para recordarle a la hinchada amarilla que él también jugó en Barcelona. No hay peor cuña que la del mismo palo. Reclamar un supuesto fuera de lugar, en el gol oriental, como diría el propio Jonatan Álvez: “a llorar al cuarto”.

César Contreras
Director
Hincha Amarillo