El Estadio Modelo Alberto Spencer será testigo de un clásico más. Será escenario de un partido donde las realidades de ambos son diametralmente opuestas. Emelec viene de plantar cara en Brasil, mientras que Barcelona mostró una pálida imagen en su última presentación por Copa. La actualidad marca que el equipo de Gustavo Quinteros parte como favorito, pero la historia de estos encuentros revela que lo impredecible puede ser moneda corriente.

“El Clásico es aparte”, suele decir la gente que está involucrada al fútbol. Y tienen sus razones para asegurar dicha teoría. A lo largo de la historia no siempre ganó el que llegó mejor, ni mucho menos. De hecho suele ganar, en gran cantidad de ocasiones, el cuadro que más dolido viene.

Emelec es un equipo que muestra dos caras: una atacando y otra defendiendo. Es como si convivieran dos realidades totalmente diferentes en un mismo cuerpo. Los problemas que ha tenido el último bloque del conjunto azul han sido desnudados en Porto Alegre. Errores individuales y colectivos. Complicaciones en la sincronización. Particularmente, niveles muy bajos de John Narvaez y José Luis Quiñonez.

La otra cara es la cara limpia; el ataque. Posicionalmente, Emelec es un equipo que tiene mucha calidad; muchos recursos. Mostró variantes para ajustarse a las necesidades que puede plantear un cotejo.  En Brasil, por ejemplo, los ofensivos eléctricos necesitaron reajustar el sistema sobre la marcha. Ya sea el doble punta (Mena-Bolaños) o Miller como referente de área sumando a Ángel y Burbano por bandas. Los ataques, que en su mayoría son conducidos por Bolaños y Mena, suelen ser peligrosos por la profundidad que poseen.

Por otra parte, los últimos partidos que está marcando el doble pivote de Emelec, conformado por Pedro  Quiñónez y Lastra, está siendo bastante favorable para lo que requiere el equipo. Se reparten muy bien las funciones. Mientras Oswaldo sirve más de respaldo para la última línea, y suele meterse entre los centrales, Pedro tiene más libertades para ser la primera salida del equipo. El entendimiento y conocimiento que tienen ambos es una ventaja con la que cuenta el equipo Millonario.

Barcelona probablemente no llega en las mejores condiciones para este duelo. Las dudas se agravaron luego del 0-1 ante Libertad por Copa Libertadores. Rubén Israel aún no definió un equipo que salga de memoria. A veces jugó Ismael Blanco solo en punta, otras veces lo acompañó De Jesus. Alemán aún se está adaptando al plantel, las pelea todas pero aún no demuestra la solides necesaria para guiar al Ídolo, mientras que Colón y Frezzotti no tuvieron grandes actuaciones por el momento. El volante ecuatoriano hilvana jugadas interesantes pero muchas veces las piensa demasiado y se deja anticipar por el adversario. Por su parte el mediocentro argentino ha estado bastante flojo en la contención. Batalla mucho pero no terminada ganado la guerra.

Los mejores tramos de Barcelona se vieron cuando Alemán y Esterilla jugaron por los costados y Colón detrás de Blanco. Allí, el equipo torero encontró calidad en ataque. Defensivamente hay rendimientos muy pobres. Lamas todavía no es ese central que pudimos ver en Independiente del Valle que mostraba seguro para salir jugando y bastante sólido en el mano a mano. Su acompañante José Luis Perlaza casi siempre tiene una de cal y una de arena. En tanto Nazareno y Velasco, que tuvieron buen inicio la última temporada, tampoco pasan por una buena etapa. Aportan poco en el ataque y son un mar de dudas cuando defienden.

La herida que Emelec provocó aquel 21 de diciembre a todo el mundo Barcelona y mal mal pasar torero en la actualidad, seguramente podrían ser usados como el mejor antídoto para que el equipo de Rubén Israel vuelva renacer; como tantas otras veces lo hizo. Por su parte, Gustavo Quinteros buscará irse del equipo como llegó: ganando. Será un clásico apasionante. El Modelo será nuevamente, después de mucho tiempo, testigo de lujo del «Clásico Inmortal».