Corrían los años 60 y Barcelona SC estaba en la indecisión de dejar el criollismo para pasar a contar con jugadores extranjeros. Fue en entonces cuando surgió la grandeza y visión de un notable empresario guayaquileño, barcelonista de cuna.

Era don Emilio Baquerizo Valenzuela, industrial acrisolado. Accionista de PHIDAIGSA, socio de Juan José Villaseca. Un hombre de una gran alcurnia social intachable que quería tener a Barcelona en la más alta cúspide.

Don Emilio contrató al entrenador brasileño Francisco de Souza más conocido como ‘Gradym’ para que comande este gran equipo que contaba con figuras como Edson Darsi, Elinho “Pez volador”, Elio Cruz, Tiriza, Alfonso Quijano, Jet Álvarez, Vicente Lecaro, entre otros, este gran equipo, que contaba con una base filosófica del Bangú brasileño implantada por su entrenador, gritó campeón a Barcelona en 1963.

Emilio consiguió terrenos del famoso ‘Reed Park’ firmando un convenio con la junta de beneficencia de Guayaquil. Además gestó la contratación del campeón mundial, Moazir Pinto. Fue el primer presidente en aprovechar el fenómeno que causa Barcelona para implementar ideas de marketing que dejen dinero al club. Lanzó la revista y el jabón oficial del club torero.

Además también fue uno de los responsables para que el gran ‘Perico’ León llegue al Ídolo, gracias a su gestión con personajes del fútbol peruano.

Lamentablemente sus hijos Emilin y Alfredo no siguieron los pasos de ese distinguido expresidente del cuadro torero.

Se perdió una buena generación de gente que si han aportado para engrandecer a Barcelona S.C.