En los cuatro Clásicos oficiales que ha dirigido el estratega uruguayo de Barcelona, se ha distinguido por poblar el medio campo y dar prioridad a la marca. Una vez que Rubén Israel tiene la posesión de la pelota empieza a gestar las jugadas ofensivas, siempre apostando por tomar adelantada a la defensa del conjunto eléctrico.

De esta forma consiguió las dos victorias en la segunda etapa del anterior campeonato. El primer triunfo fue por 1-0 en el estadio Monumental y el otro por idéntico resultado en el Capwell, en ambas ocasiones con la misma fórmula: pase de Christian Suárez (hoy en el fútbol mexicano) y definición del argentino Ismael Blanco.

Pero el planteamiento de Israel no le dio los mismos resultados en los duelos definitorios por el título. Primero se tuvo que conformar con un agónico empate en el ‘Coloso del Salado’, mientras que en la vuelta fue ampliamente superado 3-0 por la escuadra de Gustavo Quinteros.

Israel está obligado a cambiar si quiere sorprender a un Emelec que muestra mejor juego que el Ídolo. El uruguayo ya no puede esperar. La situación en la tabla y una hinchada que le exige ganar el Clásico implican que para él este duelo frente a los millonarios es al todo o nada.

La visita de los aficionados a la práctica del pasado miércoles fue una alerta para el DT, quien hace tres meses era un ‘salvador’ por haber llevado a Barcelona a una final, y en la actualidad está en el ojo del huracán por la mala campaña. Quinteros, su rival, dirigirá por última vez un Clásico. Y Rubén Israel no quiere que este sea su partido final en el banquillo del elenco canario.

Tomado de: Diario Expreso