En un diálogo de Marcelo Bielsa con jugadores del Olimpyque de Marsella, el DT argentino le dice a un joven lateral que puede ser el mejor del mundo en su puesto si se lo propone. Le aconseja que para serlo debe pedirle recomendaciones a dos laterales menos jóvenes que él.

“Ellos te van a explicar, te tiene que servir de experiencia”, le señala mientras el jugador sonríe y el ‘Loco’ le dice que el tema es serio, que se lo crea. No sabemos si alguna vez Giovanni Nazareno escuchó un mensaje parecido de parte de uno de los tantos entrenadores que tuvo entre Barcelona, Santa Rosa, Patria y Deportivo Quito. Con 27 años de edad no ha logrado despegar y ser el gran marcador izquierdo que prometió con buen fútbol cuando defendía al equipo amarillo en las divisiones menores o cuando debutó en el profesionalismo.

Ahora, a solo tres años de llegar a la edad en que los periodistas comienzan a llamar veterano al jugador y a preguntarle qué hará después del retiro, Nazareno no ha logrado ni salir al fútbol del extranjero ni ser el dueño de la banda izquierda de la selección nacional como muchos esperaban. Tiene una velocidad y una agilidad envidiables, pero se le cuestiona porque no centra bien, porque se asocia poco o porque deja el puesto botado.

En el primer gol de Emelec, pese a que había abandonado su puesto y vio que los azules comenzaban a confeccionar una jugada, no reaccionó sino hasta ver que Miller y Mena corrían solos y apuntaban a cerrar la acción por su banda. Cuando Nazareno llegó al área, fue tarde, su corrida le sirvió solo para ver el gol de cerca. Y en el segundo tanto, hizo poco por estirar la pierna y despejar la pelota que lanzó Miller al área y que finalizó en gol de Mondaini.

En las redes, algunos hinchas dicen que es hora de que Nazareno vaya al banco y en el estadio ha salido pifiado en los últimos partidos. El año pasado, en cambio, los seguidores, tal vez los mismos, pedían que fuese tomado en cuenta para la selección. Es que la carrera de él, como la de muchos jugadores ecuatorianos, se ha caracterizado por tener altibajos año tras año. Incluso Barcelona llegó a prestarlo al Deportivo Quito en 2008 con el riesgo de perderlo y vendió su pase en 2010 a la Universidad Católica -donde no llegó a jugar-, pero en ambas ocasiones la dirigencia se arrepintió y peleó para recuperarlo al ver su notable mejoría en esas temporadas.

Ahora, en su lucha por ser el nuevo lateral zurdo de la ‘Tri’, ha perdido terreno frente al mismo Ayoví, Bagüí, Ramírez y Pineida, pese a que en algún momento sonaba como el heredero natural de Reasco y Ambrossi. Está a tiempo. Que practique los centros, que se esfuerce más y que se comprometa con el equipo. Y si no tiene cerca a un tipo como Bielsa que le diga que aún puede ser el mejor del país en su puesto, que él mismo se convenza, sin necesidad de un diálogo que a lo mejor ya escuchó en sus inicios. Ypor el cual, tal vez, sonrió.

Por Elías Vinueza (@EliasKarnazes) para El Telégrafo.