Rubén Israel es un entrenador que sabe que su equipo no pasa por el mejor de los momentos. Si se va, quiere hacerlo por la puerta grande. No quiere ser echado, como fueron otros tantos entrenadores del equipo torero.

Benito Floro, Gustavo Costas, Ischia y muchos más. Grandes entrenadores esperaron que llegara el peor momento para irse. Israel es un técnico honrado. Sus actitudes reflejan que es una muy buenas persona; que no le quiere hacer daño a la institución.

Deportivo Cuenca es el límite, e Israel lo sabe. De manera extra oficial se sabe que es así. La última carta para que su proyecto siga con vida.