El equipo ‘canario’ no ganaba desde el 21 de febrero. Rubén Israel mantiene el respaldo de la dirigencia. El escaso aporte del juvenil es un problema para los ‘toreros’.

Marlon De Jesús hizo una confesión reveladora anoche, después del triunfo de Barcelona 2-0 sobre Deportivo Cuenca. El delantero, luego de salir del camerino, contó que había soñado que entraba un minuto antes de que concluyera el partido y que, en la primera pelota que tocaba, marcaba el gol del triunfo de los ‘canarios’.    

En ese sueño, Marlon corría a la Sur Oscura y le dedicaba el tanto. Sus compañeros lo abrazaban y el técnico Rubén Israel salía de la zona técnica para festejar con sus jugadores. Al final del partido era cargado en hombros y aplaudido.    

Esa historia se hizo realidad ayer en el estadio Monumental, aunque de forma parcial. Marlon sí marcó un tanto, pero no fue el del triunfo sino el que tranquilizó a la afición y sentenció el partido a favor de su club. Ese gol no fue a los 89 minutos sino a los 86. En el sueño celebraba eufórico, pero en la realidad lo hizo con bronca, con pocos compañeros  a su alrededor. Solo señaló a Álex Colón y le dedicó el tanto. Ely Esterilla se acercó, lo felicitó, pero se retiró inmediatamente. No fue cargado en hombros, pero sí despedido con aplausos.      

El ingreso de Marlon confirma que a Israel, a diferencia de lo ocurrido durante los 5 partidos que Barcelona  perdió consecutivamente, le funcionaron las variantes.

El ingreso de Ely Esterilla fue acertado porque el bajo desempeño del juvenil Carlos Oliveros en el primer tiempo hizo que Barcelona luciera como si estuviera con un jugador menos en la cancha. Nunca pudo dar una asistencia correcta. Llegó a destiempo a la hora de marcar y sus desbordes por la banda derecha fueron intrascendentes. Además lució nervioso e impreciso.

La variante de Édison Vega por Álex Colón -otro jugador que restó y cuyo aporte ofensivo fue nulo- también benefició al equipo ‘torero’. Su ingreso fortaleció el medio campo y permitió a Matías Oyola desprenderse más hacia el ataque.    

Justamente después del partido, Israel dijo que destacaba el “perfecto entendimiento” de la línea de 4 defensas con los volantes de recuperación. El argentino Alejandro Frezzotti estuvo más participativo y atento en la marca.

José Luis Perlaza y Luis Checa no se desconcentraron. Muestra de aquello es que este es el primer partido de la temporada en que Barcelona no recibe goles.       

Deportivo Cuenca no fue un rival exigente. Por el contrario, le apostó al contragolpe y a través de esa estrategia generó un par de jugadas de peligro que no fueron aprovechadas.

Con el ingreso de Luis Bolaños en el segundo tiempo, el técnico Paúl Vélez intentó darle más sorpresa al juego ofensivo del Cuenca, pero su aporte fue escaso.                  

Pese a la victoria, que representa una inyección anímica de cara al partido de Libertadores de este jueves ante Atlético Nacional de Medellín, Barcelona no muestra síntomas claros de que su juego ha mejorado.    

Hubo un gesto del uruguayo Brahian Alemán que refleja aquello. Durante el primer tiempo, cuando Barcelona jugaba mal, abrió los brazos en varias ocasiones como intentando buscar una explicación ante la falta de imaginación de sus compañeros Colón, Oliveros e Ismael Blanco, para desmarcarse y recibir la pelota.

“Barcelona necesitaba este respiro”, dijo al final del partido el capitán Matías Oyola. Esa frase, aunque dicha en otras palabras, fue común en el análisis de los jugadores.

Francisco Hidalgo, presidente de la Comisión de Fútbol de Barcelona, volvió a ratificar a Israel en su cargo. Barcelona respira.   

Tomado de: El Telégrafo