El delantero Ismael Blanco vive días no tan agradables. El artillero tiene la pólvora mojada y no convierte un gol desde el duelo ante Independiente donde además falló un penal.

La tarde ayer, Blanco fue sustituido por el entrenador Rubén Israel, hecho que no agradó para nada al delantero argentino mostrando su bronca a vista de todos. Salió furioso. (Previo a su cambio había tenido una gran oportunidad de ‘quitarse la sal’, pero no la aprovechó).

Su reemplazo fue Marlon De Jesús, jugador que en su primer balón que tocó lo embocó en el arco del Deportivo Cuenca, logrando así el gol que necesitaba Barcelona para asegurar los tres puntos.

Blanco, -quien renovó hasta el diciembre de 2016 con Barcelona-, anotó 14 goles en los 6 meses del segundo semestre del 2014, tantos que ayudaron a que Barcelona logre objetivos importantes en esa temporada. Esa imagen goleadora en este año, -lamentablemente-, se ha visto eclipsada por el sacrificio que tiene que desempeñar.

En lo que va de la temporada, el ‘zorro’ ha estado solo o acompañado en el área con Marlon de Jesús, pero no ha podido despuntar. Casi siempre se mostró ansioso, impaciente, agobiado. Ha tenido chances claras pero No supo concretarlas.

Aunque cabe recalcar que si hay un gran perjudicado por la mala productividad del equipo torero, ese es Ismael Blanco por que lamentablemente no encuentra sociedades ideales para poder ser el goleador intratable en el área. Muchas veces se lo ve fuera de su órbita porque tiene que ser solidario e ir a cubrir espacios que dejan sus compañeros.

Esperemos que con el triunfo de ayer, Blanco también se inyecte de muchas vibras positivas, trabaje con miras a recuperar la mística perdida, para que así pueda ser el ‘killer’ que todos esperamos que sea. Claro, necesitará el aporte de sus compañeros.