Los jugadores de Barcelona, que hace poco eran muy cuestionados, se reconciliaron con los hinchas.

Los halagos desplazaron a los insultos en el reducto del Ídolo. Ayer, un día después de la goleada 6-0 ante Mushuc Runa, el ambiente en el entrenamiento de Barcelona fue de los más llevadero.

Richard Moretha y un grupo de amigos del sector de La Chala llegaron a la cancha anexa al estadio Monumental para buscar los autógrafos de los jugadores. Marlon de Jesús, Brahian Alemán, Ely Esterilla y Álex Colón fueron los primeros en estampar su firma en las camisetas de los aficionados; pero había una persona a la que todos esperaban con ansiedad, Máximo Banguera.

El arquero de Barcelona recibió con agrado las frases de apoyo de los barcelonistas, quienes le agradecieron por atajar dos penaltis ante el conjunto del ‘Ponchito’. «Bien Máximo, así se levantan los grandes», le dijeron, mientras uno de ellos imitó el famoso «desmayo» de Banguera.

El guardameta respondió con una sonrisa, mientras mantenía su distancia con los reporteros que buscaban recoger sus impresiones de la goleada ante los ambateños.

Previamente, Banguera, sus compañeros y el técnico Rubén Israel bromearon respecto a la forma en que celebraron cuando atajó el primer penalti a Félix Borja y celebró el gol de Ely Esterilla, acostándose en la cancha del fortín amarillo, como lo hizo antes de ser expulsado en la Libertadores.

Tomado de: Diario Expreso