El delantero uruguayo Jonathan Álvez fue el encargado de cerrar la gran jugada que comenzó el mortero, Segundo Castillo robando la pelota y entregándosela a Ely Esterilla quien la tocó para Díaz que tiró un pase al vacío de otro partido y Wacho Vera que de zurda sacó un pase de la muerte y lo habilitó al loco que no perdonó.

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