Los últimos dos partidos de Darío Aimar en Barcelona han desatado múltiples comentarios de toda índole. El zaguero ecuatoriano ha mostrado su peor versión en Casa Blanca y en Modelo donde fue partícipe directo de los errores en ambas derrotas.

Tiene 21 años de edad. Ha jugado 12 partidos oficiales con la camiseta amarilla donde recibió tres tarjetas amarillas y marcó dos goles.

Aimar llegó con un perfil muy bajo comparado a varios de sus compañeros que también fueron fichados para esta temporada. A base de trabajo se ganó un lugar en el once titular del entrenador Guillermo Almada.

El esmeraldeño es uno de los defensores que mayor proyección tiene en el campeonato nacional para ser una de sus revelaciones. Sus características incluso llamaron la atención del técnico de la selección nacional que lo incluyó en la nómina de preconvocados para la Copa América.

Rápido en la marca y la salida, maneja bien los tiempos, anticipa, útil para los balones aéreos. Aimar es un jugador con mucha calidad que debe ser aprovechado y explotado. Está claro que sus errores son producto de esa inexperiencia que todavía tiene.

Sobre las críticas, creemos que el barcelonismo debe ser más condescendiente con el futbolista puesto que se sabía  que desde que empezó a destacar en el equipo en algún momento iba a mostrar flaquezas propias de su poco recorrido. Es el precio al riesgo que corrió con su asignación como estelarista.

Mientras tanto el jugador deberá poner de su parte para pulir todos los errores cometidos; Aimar debe saber que todo depende de él si desea convertirse en un líder dentro de la zaga canaria. Esa confianza que se le dio desde el inicio deberá ser retribuida con grandes participaciones donde muestre que ha jerarquizado su juego.