OPINIÓN.

No Supo competir. No estuvo a la altura de lo que le pedía el partido. No Interpretó muy bien situaciones de juego. No capitalizó contextos favorables. No  exprimió virtudes.

Lo de Barcelona fue escandaloso. No precisamente por  alguna jugada polémica desatada en el partido sino más bien por la forma en que dejó escapar el partido de vuelta habiéndolo dominado durante un gran tramo.

El empate 1-1 en el Monumental lo condicionó. En Barinas no aprovechó que el Zamora estuvo con 10 hombres. No capitalizó su gran despliegue futbolístico durante más de 60 minutos para liquidar. En los penales erró todos y no atajó ninguno. Lo del conjunto canario fue realmente de terror en Venezuela.

¿Es un fracaso? No. En Barcelona hace mucho pasó la Generación Dorada a nivel internacional, dejando su mensaje inmortal en la década de los años 90. Son tiempos de reacomodamiento, en los cuales habrá que acostumbrarse a ver más de lejos la posibilidad de disputar instancias finales hasta que vuelva la institucionalidad en el club. No  hay que crear falsas expectativas y fomentar una ilusión utópica. Lo que debe de sobrar en el barcelonismo es paciencia y perseverancia. ¿Qué se viene? La 15 en diciembre. Ojalá.