La fusión con los auspiciantes está convirtiéndose en la nueva fórmula del Barcelona para conseguir dinero para cumplir con sus metas económicas.

Se han dado dos pasos. El primero, apoyarse en la firma Pepsi para cubrir los egresos que generó el regreso del delantero argentino Ariel Nahuelpán. El segundo, que fue anunciado por EXPRESO ayer, es la creación de Pilsener Barcelona, una edición especial de la bebida de moderación, cuyas ganancias servirán para pagar la deuda con el también argentino Rolando Zárate.

Según el vicepresidente financiero del Ídolo, Juan Alfredo Cuentas, desde el año anterior han tenido que buscar diferentes opciones. “Lo primero fue limpiar la imagen del equipo, mostrar que se trata de una administración seria porque así las empresas se mostrarían interesadas en trabajar con nosotros”, dijo a este Diario.

En los últimos años, Barcelona firmó contratos con una treintena de marcas. Pero no todas tiene el mismo trato. Hay las que aparecen en la camiseta y estadio, las que anuncian en productos del club (como la carrera) y las que pagaron por el uso de imagen del Ídolo en sus artículos de venta. En 2016, por estos movimientos de la comisión de marketing, ingresaron ocho millones de dólares.

En el ejercicio económico del año pasado, presentado en la asamblea, Barcelona terminó con un superávit de cuatro millones de dólares. Ese dinero sirvió para pagar parte del déficit histórico, que supera los 30 millones. En total, se cancelaron ocho millones de esa deuda.

Cuentas explicó que, en esa cifra, se incluye parte de los premios por la Libertadores 2017. Barcelona recibió el 50 %. El resto, que vendrá este año, irá también al pago de deuda.

Las metas institucionales están cumpliéndose a la par. La última, ayer, fue la inauguración de la residencia ‘Hermanos Cañarte’, en Samanes. Allí vivirán los menores que llegan desde otras provincias. El vicepresidente del club, Alfaro Moreno, dijo que además han dado 50 becas de estudio.

Tomado de: Expreso