El Ídolo del Astillero ha perdido la brújula de visitante. De los últimos 12 puntos disputados fuera de su reducto, Barcelona solo ha sumado uno. Ayer cayó ante el Deportivo Cuenca, con un error garrafal del guardameta Damián Lanza.

El golero amarillo, quien había ingresado en la complementaria a reemplazar al lesionado golero Máximo Banguera, pecó de exceso de confianza. Banguera sufrió un fuerte golpe en las costillas.

Luego de recibir la pelota del lateral Beder Castillo, Lanza se demoró en rechazar y cuando lo hizo, se cruzó la pierna del pequeño Jonny Uchuari, para enviar el balón al fondo de las mallas. El técnico Guillermo Armada no lo podía creer. El uruguayo se quedó inmóvil con la mirada perdida. Lo mismo sucedía con el meta Banguera, quien estaba en el banco.

Antes de la equivocación de Damián Lanza, Barcelona hacía mejor las cosas. Incluso, el palo le salvó al equipo local. El argentino Damián Díaz puso un pase magistral para Erick Castillo, quien con autoridad pisó el área y ante la salida desesperada del guardameta Hámilton Piedra, remató y el balón se estrelló en el vertical.

Castillo fue el más peligroso de los toreros. Cuando ya moría el encuentro, él estuvo a punto de conseguir el empate. En esta ocasión, el meta Piedra ahogó el grito de gol de los guayaquileños.

La principal novedad en el cuadro amarillo fue el regreso de Marcos Caicedo, casi a los dos meses. La última vez que jugó el ofensivo fue en la fecha 11 de la primera etapa.

Luego de que la dirigencia canaria lograra su continuidad, el técnico Almada apeló al guayaquileño para tratar de desbordar por la banda izquierda. Sin embargo, a Caicedo le costó ganar la línea de fondo. Solo llegó a desbordar en una oportunidad, pero su centro no fue aprovechado por el argentino Díaz, quien cabeceó desviado.

El Cuenca, en cambio, tomó muchas precauciones defensivas. Su única arma ofensiva fue el contragolpe. Uchuari pagó la deuda del primer tiempo, donde no pudo embocar la pelota cuando tenía todo el arco a su disposición.

Sube y baja

LO BUENO: Aficionados

Los aficionados asistieron en buen número al estadio Alejandro Serrano Aguilar, a pesar del mal tiempo. Al inicio del segundo tiempo comenzó a llover y el público no se movió.

LO MALO: La cancha

El mal estado del campo de juego del primer escenario deportivo de la capital azuaya, especialmente en el sector de las dos áreas, conspiró ayer con el espectáculo.

Tomado de: Expreso