Por Flavio Perlaza, excapitán torero, cuatro veces campeón con Barcelona

Respecto al Barcelona del 2018, un equipo siempre empieza por asegurar el arco. Máximo Banguera es un portero de Selección, con gran trayectoria, pero no tener un suplente que lo apure, que lo tenga preocupado por el puesto, lo hizo mantenerse estático en su zona de confort. Eso lo perjudicó. Pudo ser un jugador de exportación.

En la defensa, tener centrales jóvenes es importante, pero no olvidemos que es una zona bastante frágil. Barcelona debe de preocuparse por traer un zaguero que no solo venga a jugar sino a ser un referente y motivador para los jugadores. Darle la responsabilidad a dos futbolistas jóvenes y a un defensa colombiano, que no fue ni fu ni fa, fue regalar el 50% de las posibilidades.

En el medio, Segundo Castillo ya no está para las exigencias de nuestro campeonato. Se requiere de alguien que juegue con Matías Oyola y le dé más libertad al Ponyporque él es el conductor cuando (Damián) Díaz no aparace. Sobre Díaz, aunque la decisión es de la directiva con el respaldo del DT, yo le daría la responsabilidad este año, pero condicionado. Es un gran jugador y no olvidemos que todas nuestras miradas están puestas en los que juegan en su posición, en los que organizan porque cuando el equipo no aparece lo hacen ellos con individualidades. A Díaz le pesó bastante. No sé si los acompañantes estuvieron acorde a las necesidades, pero se retrasaba mucho para buscar balones. Necesita Díaz de alguien que le permita jugar más adelantado, de alguien que lo haga jugar a él en lugar de desgastarse quitando balones.

Para Barcelona no haber clasificado a la Copa Libertadores 2018 es fatal. En lo anímico influye en los jugadores que están en el club, en querer quedarse. Y en los que están fuera, en querer llegar a un equipo que aspira a tener participación internacional importante.

En lo económico, al no tener Copa Libertadores Barcelona deja de recibir entre $ 4 millones y $ 5 millones, que le habrían venido bien para contratar y para ir saliendo de problemas financieros por las deudas que tiene. La hinchada canaria, que es muy exigente, esperaba mucho más porque la lucha era con el rival de patio, Emelec. Eso nos dejó bastante golpeados.

Desde luego molesta (el campeonato azul). Barcelona tenía, hasta seis fechas antes del fin del torneo, posibilidades de disputar el título porque en su calendario no tenía partidos importantes, aparte de los dos clásicos. Debía enfrentar a Fuerza Amarilla y Clan Juvenil, fácilmente doblegables. Y a último momento pierde con Macará. Esos hechos dejan un sinsabor en los hinchas y en los que somos seguidores bastante cercanos. (O)

Tomado de: El Universo