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    MANO A MANO CON DINEGOL: Sus inicios, sus sueños y cómo cambio su vida desde que llegó a Barcelona

    Por: Jerson Ruíz

    Juan Ignacio Dinenno se dedicó a entrenar, jugar y hacer goles. El delantero argentino del Barcelona es de poco hablar. Dice que lo suyo es la cancha y que ahí se siente cómodo. A EXTRA le dribló por varios días la entrevista, pero en la última jugada no le quedó más que hablar para los millares de lectores de nuestro Diario.

    Dinegol, Venenno o Juan son los tres nombres con que ahora lo llaman. Él se ríe. Trata de mantener un perfil bajo, algo que es imposible cuando en la calle, radio, diarios y televisión te nombran todos los días y sumas ocho goles (7 en el torneo y uno en Sudamericana), además del que anotó a Máximo Banguera.

    ¿Cuando llegaste a las menores de Racing con 15 años soñaste que con jugar en un estadio lleno y que tus goles serían festejados a lo grande como pasa en el Monumental?

    Cuando comencé con la ilusión de jugar al fútbol de manera profesional, lo que soñaba en esta pasión es jugar con estadio lleno y la adrenalina que te genera toda esta presión. Es lo primero que uno imagina y gracias a Dios se dio. No recuerdo la edad, pero desde los cuatro años ya me imaginaba lo que era jugar. Esto me apasiona y lo único que uno quiere hacer es jugar.

    En total llevas 9 goles: 7 en el torneo nacional, uno en Sudamericana e incluso otro a Banguera. ¿Los delanteros viven de los goles?

    Sí, más allá que el fútbol evolucionó y todos los jugadores están capacitados para hacer goles y aportar al juego del equipo. Pero el centrodelantero siempre está visto por los goles. Es una responsabilidad que uno tiene.

    ¿Cómo ves al plantel?

    El grupo está bien, todos estamos positivos. Los que conformamos Barcelona queremos cosas importantes. A quien le toca marcar, todos los felicitamos. Esto es una familia que busca un solo objetivo.

    Llegas a Guayaquil y dejas de ser Dinenno. ¿Dinegol o Veneno?

    Sí me doy cuenta, son apodos, no me molestan para nada y estoy contento de que la gente se lo tome a bien. Mis compañeros me dicen Juan o Dine. Lo de Veneno sí me di cuenta de dónde salió (EXTRA) y la gente se ha contagiado. Pero antes no tenía ninguno. Todo lo que venga en buena onda está bien.

    El hincha dice que solo te falta tapar y estar de pasabolas, porque corres toda la cancha y eres muy solidario con la defensa.

    Tengo la necesidad de tratar de esforzarme todo el tiempo que esté en la cancha. Afortunadamente estoy bien físicamente. Me siento excelente en los 90 minutos y la idea es ayudar al equipo en todo. A veces me toca bajar, pero todo lo que esté en bien del plantel lo voy hacer.

    ¿Siempre has sido de bajar a defender?

    Generalmente me ha tocado jugar en clubes que juegan a defender. En cambio en Barcelona siempre estamos lanzados al ataque y se nota cuando bajo y la gente lo reconoce. Lo ideal es que el equipo siga manteniendo esta línea.

    Se te nota que eres un tipo de perfil bajo, muy sencillo, ¿cómo haces para vivir con lo mediático de Barcelona?

    Sinceramente trato de hablar poco. No me gusta salir mucho en los medios. Esto es fútbol. Sé lo importante que es el contexto de Barcelona y lo mediático que es y salgo lo necesario, porque para jugar aquí hay que ser medido con lo que dices. Todo está bajo la lupa. Prefiero demostrar en la cancha y gastar las energías adentro.

    ¿Cómo puede un jugador manejar lo mediático que es jugar en Barcelona si todos los días se habla de él?

    Como algo natural. El fútbol es así y ahora me toca vivirlo en primera persona. Siempre me di cuenta cómo era esto. Antes de ser profesional sabía que podía pasar al venir a un club grande. Uno tiene que estar con los pies sobre la tierra, aquí hay que mantener el nivel. Pero cuando no me han salido las cosas tampoco le doy tanta importancia, solo me dedico a trabajar. No me creo algo más de lo que en realidad es.

    ¿Esta locura llamada Barcelona es más grande de lo que imaginabas?

    Sí, es una locura acá. Es un club gigante, el más popular del Ecuador. Cuando estuve en el Cuenca me di cuenta de la repercusión que tiene el club. Es algo fantástico que sobrepasa de lo normal que la mayoría de la hinchada de un país sea seguidora de un solo equipo.

    Tomado de: Diario Extra

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