En lo futblístico dio su máximo potencial y fue el sostén de Barcelona en la defensa y en lo espiritual fue uno de los máximos referentes. Vivió su propio partido, un partido especial, como ningún otro. La oración a Máximo Banguera antes de los penales y el llanto desconsolado en el césped del Allianz Parque quedaran en la memoria del barcelonismo. La clasificación de Barcelona a cuartos de final de la Copa Libertadores en el estadio de Palmeiras aquel 9 de agosto del 2017 siempre se la vinculará a Xavier Arreaga, el mariscal de la zaga amarilla.