Hay veces que el tiempo no cura los rencores. Es el caso del egipcio Mohamed Salah. El delantero del Liverpool salió lesionado en la final de la última Champions League, ante el Real Madrid, en una jugada contra Sergio Ramos. El diagnóstico fue hombro izquierdo dislocado. El defensor español enseguida lamentó lo sucedido pero jamás se asumió como responsable de la lesión.

Aunque del lado de Salah no aceptaron. Hubo fuertes cruces mediáticos. Y la tensión se revivió este jueves durante el sorteo de la Champions League, en Mónaco. Sergio Ramos dejó el escenario y al volver a su butaca tuvo la muy mala idea de tocar el hombro izquierdo del atacante, en un gesto de apoyo que a su adversario no le gustó nada: puso el peor semblante y ni devolvió el saludo.

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Tomado de: OLÉ.com.ar