Aunque es una frase repetitiva, es real: los Clásicos del Astillero son duelos aparte. Pero es innegable que ambos clubes cruzan aguas empantanadas en la previa del partido más popular del fútbol ecuatoriano. Y es que el domingo en el Banco del Pacífico Capwell, Barcelona puede ponerle fin a una sequía de victorias y alzar vuelo, o Emelec dar el golpe sobre la mesa e ilusionarse con la segunda etapa.

Son choques mentales dicen unos expertos, otros optan por nombrar a la rebeldía como un factor determinante también, pero lo único válido es que los tres puntos, íntegros, son necesarios en ambas escuadras.

Emelec tiene un punto a favor, uno que no es nada superficial: cuando los dirigidos de Mariano Soso juegan fuera del campo azul son un equipo endeble casi inofensivo, pero cuando están bajo el resguardo de su gente, es contundente y efectivo. Algo crucial en estos encuentros. Sin embargo, en todo el año, no ha podido derrotar a su eterno rival, que la última vez que se midieron en ese mismo reducto, lo amargó con un agónico gol sobre el final del partido.

Barcelona no llega con su mejor salud al choque del domingo. En los últimos tres partidos (Aucas, Macará y Guayaquil City) el Ídolo del Astillero apenas logró sumar dos unidades y en la última fecha, se quedó sin invicto.

Guillermo Almada reconoció tras la derrota ante el City que confía en que el “fuego sagrado” saldrá a relucir en este choque particular, en el que los toreros tendrán hipotecada la cima del campeonato durante esos 90 minutos.

Ambos clubes han carecido de peligro, profundidad, ideas y claridad en los últimos juegos. Pero debe existir un ganador. Un empate podría beneficiar a un tercero, Macará. SDP

El Capwell, el fuerte que tiene el Bombillo

Invictos. El Bombillo ha jugado cuatro partidos en el Banco del Pacífico Capwell durante esta etapa y los ganó todos.

La localía siempre va a ser un factor relevante en estos choques, sobre todo desde que se impidió que ingresen las barras visitantes en los Clásicos del Astillero. La parcialidad azul sabe que en casa, la situación es positiva, pero el rival no será cualquiera.

Si bien el Bombillo no ha cedido un punto de local en esta segunda etapa y en la era Mariano Soso, de ocho partidos, solo perdió uno en el Capwell, la condición de anfitrión no garantiza los tres puntos necesarios en este duelo ante Barcelona.

EXPRESO conversó con el exdirector técnico y jugador del club, Juan Ramón Silva, quien cree que es positiva la racha de los eléctricos en el terreno azul, pero que en el campo aún no se nota un equipo consolidado, algo que el rival de turno sí pudo concretar en su momento.

“Emelec se ha hecho fuerte de local, pero ante Barcelona será una prueba de fuego. Si revisamos los resultados, no le han ganado a equipos de jerarquía, sin embargo, pasó inconvenientes contra Aucas o El Nacional”, explicó Silva.

El Ballet Azul ha recibido, con Soso como DT, a Técnico Universitario (dos veces), Guayaquil City (dos veces), Deportivo Cuenca, El Nacional, Aucas y UniversidadCatólica. De estos nombres, el de mayor precaución es la Chatoleí, que fue el único que ha vencido al Bombillo en el Capwell durante el tiempo del DT gaucho.

Silva recuerda que la indecisión en el once ideal de Soso denota la falta de consolidación a este equipo que está en pleno crecimiento. “Atraviesan un proceso de transición y es cierto que eso toma tiempo de superar. Sin embargo, Soso no logra encontrar un mediocampo consolidado o una estructura de juego definida. Ha variado en la estrategia muchas veces y rota mucho en un sector que debe estar amalgamado”, agregó.

Para el exfutbolista del Bombillo, Barcelona “viene en una mala racha, pero antes de ella se candidatizó oportunamente como el potencial ganador de esta etapa. (Guillermo) Almada conoce sus herramientas y tiene una base de jugadores que se conocen más, hasta fueron campeones. En Emelec aún falta trabajar en eso”.

El Bombillo tendrá su plantel, salvo lesionados, completo para encarar el tercer Clásico de la temporada y el debut de Soso en estas disputas.

A los eléctricos los tres puntos podrían encimarlo en lo más alto del campeonato nacional, y serviría como una inyección anímica para lo que queda el resto del torneo. Será un Clásico del Astillero determinante.

Los toreros se olvidaron de las victorias

Impotencia. Juan Ignacio Dinenno (d) no ha tenido la misma precisión de cara al arco, que en la primera etapa.

Barcelona estuvo a un partido de romper su máxima marca de encuentros sin perder en el campeonato nacional, pero en cambio, el último de la tabla de posiciones le amargó la estadística a Guillermo Almada y dejó en estado de alerta a los amarillos que se juegan una parte clave de la etapa este domingo en el Capwell.

Los dirigidos por Almada, previo a esta racha negativa, consolidaron 13 de 15 puntos en disputa. Una cifra casi perfecta, y a la par corría Macará, que de esos 15 puntos logró la misma cantidad.

El punto de quiebre llegaba en la fecha siete cuando ambos se medían, pero el empate dejó el suspenso, mientras que la derrota de Guayaquil City fue el cachetazo al cuadro torero.

EXPRESO dialogó con el exfutbolista canario, Janio Pinto, quien observa que individualmente y colectivamente, el equipo de Almada no responde como en el inicio de la etapa y advierte que “si no se recupera a tiempo puede sucederle lo del primer semestre, cuando Liga de Quito en dos fechas le arrebató la etapa”.

Pinto cree que las rachas en estos partidos no tienen tanta influencia, pero que ganarlo puede levantar de las cenizas a un equipo de capa caída.

“Han pasado muchas cosas en Barcelona que, indirectamente, han logrado afectar al cuadro amarillo. Individualmente se nota que Dinenno no define algunas jugadas que ha tenido, y lo poco que lo abastecen. Díaz es lo mejor en ataque, pero para mí, no está en su pico de rendimiento. Puede dar más”, manifestó el brasileño.

Él analiza que “en lo colectivo” el cuadro canario “no presenta sus mejores días”. Antes Barcelona “atacaba mucho y era difícil llegarle”, pero ahora “es un equipo vulnerable con poca producción de gol”, que muchas veces depende de una pelota parada para marcar.

Sin José Ayoví por lesión (esguince, de baja entre dos a tres semanas) y Michael Arroyo por expulsión, Almada tendrá un duro choque. De salir airoso, será un bálsamo para un club que no vive sus mejores momentos, dentro y fuera de la cancha.

Tomado de: Diario EXPRESO