Casualidad o no, lo cierto es que Barcelona tenía ocho fechas sin ganar, jugando tanto de visita como de local. El capitán de Barcelona Sporting Club, Matías Oyola, no había podido actuar justamente en esas ocho terribles jornadas en las que los amarillos no sabían lo que era sumar tres puntos en un partido. Pero llegó el anhelado Clásico del Astillero, un partido diferente, que se juega desde el domingo anterior, hasta el día del partido, y allí fue la ocasión perfecta para que Matías reaparezca y demuestre por qué es el referente del Ídolo.

Su entrega durante los 90′ hizo emocionar a más de uno, incluso, seguramente provocó la envidia de los azules que observan por TV el cotejo y veían un jugador diferente en el terreno de juego.

En defensa, en el medio campo o incluso en el ataque, Matías Oyola siempre estuvo fino con la pelota en este Clásico. Con su vitamina H, inyectó energía a un club que venía disminuído anímica y futbolísticamente, incluso en el gol, celebró por unos segundos de forma solitaria, como si tuviese una rabia contenida, que de seguro correspondía a esos ocho partidos en los que no pudo participar y su equipo no pudo ganar.

Al final del compromiso, el sacudir sus puños con fuerza evidenciaron la alegría y satisfacción que de seguro la mitad más uno de este país sentían porque Barcelona está más vivo que nunca y quiere jugar la final en diciembre.

Mira la celebración del capitán: