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    LA INSÓLITA HISTORIA DETRÁS DEL SACERDOTE DE LA SUR OSCURA

    El sacerdote riobambeño se unió a la barra brava de Barcelona hace cinco años, cuando fue trasladado a Guayaquil para formar parte de la parroquia San Agustín.

    Es lunes por la noche y el padre Wilson Malavé se alista para dar la misa en la céntrica iglesia San Agustín. Parte de su vestimenta no es igual a la de otros sacerdotes, ya que debajo de la sotana, este riobambeño de 45 años tiene puesta la camiseta de Barcelona, la 10 del “Kitu” Díaz para ser más específico.

    Después del amor por Dios y su entrega sacerdotal está la pasión por Barcelona. “Antes de ser sacerdote ya era barcelonista”, cuenta el clérigo, quien hace cinco años se unió a la Sur Oscura como parte del grupo de la murga.

    Antes de la misa, Malavé se da unos minutos para contar un poco sobre cómo lleva estas dos facetas de su vida, la de sacerdote y la de barrista.

    En el lugar hay imágenes de Cristo, mensajes religiosos y también está presente el equipo “torero”, con un calendario con fotos de los jugadores y un gorro de la Sur Oscura. Es que donde vaya este cura, siempre hay algo de Dios y de Barcelona. Cuenta que de pequeño, cuando estaba en Guayaquil iba al estadio Modelo. Esa pasión de niño se vio mezclada cuando desde los 6 años ya decía que quería ser sacerdote. Su madre, Teresa Parrales, indica que Wilson era un niño inquieto, que se fugaba para jugar fútbol, pero siempre muy responsable. “Desde chiquito sintió ese llamado para ser cura. Y lo consiguió”.

    Mientras estaba en el seminario sacerdotal en Conocoto (Quito), cuando jugaba el “Ídolo” se fugaba para ver el partido en la televisión. Su ingreso a la Sur Oscura se dio cuando fue trasladado a Guayaquil desde Ibarra para hacerse cargo de la parroquia San Agustín.

    También se vinculó al equipo de fútbol, ya que los dirigentes le pidieron que oficiara misas en la capilla del club, los últimos martes de cada mes. “Como hincha es algo muy lindo compartir con los jugadores. Es algo muy emocionante hablar con (Matías) Oyola, el ‘Kitu’ (Damián) Díaz y el arquero (Máximo) Banguera”.

    Para el padre Wilson, un cura debe no solo parecer, sino “ser realmente cura, en donde esté”. Asegura que ese pensamiento lo traslada cada semana a las gradas, a un grupo de personas que muchas veces son prejuiciosas por temas como el consumo de drogas y alcohol.

    Cura futbolero

    – El padre Wilson tiene contacto directo con los jugadores del “Ídolo”. Entre sus charlas motivacionales y espirituales, que se dan semanalmente, les hace hincapié a la entrega en la cancha y que toda victoria se la dediquen a Dios.

    – 3 banderas lleva el padre Wilson al estadio Monumental: una con el escudo de Barcelona, otra con una cruz y otra con su nombre.

    – Después de recibirse de sacerdote, Wilson fue enviado a la curia de Ibarra, donde jugó en el club Los Murciélagos.

     

     

    TOMADO DE: DIARIO EL TELÉGRAFO

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