La llegada del micro de Boca al Monumental estuvo envuelta en caos, y los jugadores pagaron las consecuencias. Es que la Policía se vio superada por el malón de hinchas de River que atacó el ómnibus en los alrededores del estadio y, para disuadirlos, tuvo que utilizar gases lacrimógenos que afectaron seriamente a la delegación.

«Nos tiraron de todo», dijo a la pasada el Cali Izquierdoz, uno de los pocos jugadores de Boca que se animaron a contar lo sucedido. El ex dirigente Juan Carlos Crespi, quien también se encontraba en el micro, agregó: «Nos tiraron gas pimienta, piedras, de todo»