Julio César Rosero fue futbolista de Barcelona y llegó a compartir camerinos tanto con José Francisco Cevallos como con Carlos Alfaro Moreno.

‘El Emperador’, como se conoce al quiteño nacido hace 54 años, habló con Diario Extra sobre el presente del club en el cual fue figura en la década de los 90.

Rosero opinó, además, sobre la reciente salida de Alfaro Moreno del directorio amarillo.

¿Cómo califica a la actual dirigencia de Barcelona luego de tres años de gestión?

Hubo un cambio respecto a cómo se manejaba la institución anteriormente. La dirigencia le ha dado una continuidad al cuerpo técnico, que antes no existía en Barcelona. Lastimosamente, los problemas e inconvenientes de años anteriores no han dado la tranquilidad necesaria para que los directivos puedan trabajar. Tocó pagar deudas sí o sí, sino el equipo iba a tener sanciones importantes. Siempre hay que apoyar a los que siguen adelante. El presidente seguramente contará con un buen grupo para armar un equipo a la altura de lo que Barcelona necesita.

Barcelona ha sufrido dos ‘bajas’ en la dirigencia, primero la de Aquiles Álvarez y ahora la de Alfaro Moreno. ¿Hay inestabilidad en el club?

Yo creo que no. Hubo diferencias y los que tenían que dar un paso al costado lo han dado. Seguramente cada uno tendrá sus opiniones y razones, pero yo digo que por encima de los que salieron está Barcelona. La institución es más importante que cualquier nombre de presidente, jugador o técnico. Una renuncia puede suceder en cualquier club del mundo. Se está hablando mucho de las renuncias, pero es algo que ha pasado siempre.

En 2019 hay elecciones en el club, ¿cree que se debe continuar con la línea de exfutbolistas al frente de la institución?

Lo importante es que quien llegue vaya a trabajar por el equipo. He visto personas que vieron al club como algo personal y ahora los escucho dando opiniones, cuando fueron parte de esas administraciones fracasaron en la parte administrativa y deportiva. Espero que cada persona que llegue a la institución sea por beneficio del equipo, que no sea protagonista ni vea a Barcelona como una plataforma para estar a la vista de todos.

¿No cree que Cevallos intentó eso?

Pancho ha ido creciendo, se ha ido preparando y mucha gente está en contra de que un futbolista haya logrado lo que hizo él: ser ministro y gobernador, nombrado por el Gobierno. El problema real (de este 2018) son los jugadores que no dieron la medida. Más pasa por ese aspecto, porque al principio de la presidencia de Cevallos, se logró cosas importantes. Veía personas que se tomaban fotos con él y ahora, cuando las cosas son duras, se han ido apartando.

Tomado de: Diario Extra