En una entrevista para el Diario Olé de Argentina, Alfaro Moreno contó cómo se está viviendo la pandemia de coronavirus en Guayaquil.

-Te encontrás en una ciudad golpeada por el coronavirus como Guayaquil. ¿Cómo estás viviendo el momento?

-Yo amo a Guayaquil. No soy un argentino que ve todo desde afuera, sino un ecuatoriano más, naturalizado. Amo a este país. Tengo mujer ecuatoriana, hijos ecuatorianos. No estoy de paso y lo estoy sufriendo porque soy un ecuatoriano más porque y mis huesos serán enterrados acá.

-¿Cómo está la situación allá?

-Guayaquil es la ciudad más afectada, está complicado. Deseo de corazón que el pico haya sido superado, pero eso no lo sabemos. Aparentemente ha mejorado el tema de la atención. Hubo un momento en el que colapsó el tema sanitario, esa es la realidad. No había camas, no había atención. La gente se moría en su casa. Esto está pasando en varios lugares del planeta. Si el primer mundo no está preparado para un problema así, imaginate nosotros. En este tipo de países hay temas políticos muy especiales. Yo soy apolítico, soy un hombre de fútbol. No voy a emitir un ataque al gobierno ni un concepto a favor de la oposición porque no me compete. Sí estoy preocupado como todos los ecuatorianos por lo que está pasando. Me duele mucho porque amo esta ciudad. Le pido a Dios que esto termine y que pueda superarse. Veo a la gente del Ministerio de Salud y de la Alcaldía con mucha más movimiento para obtener recursos. Nosotros desde el club estamos colaborando. Hemos puesto a disposición la sede de la concentración para que los médicos que vienen de otras provincias residan en el lugar. Estamos tratando de poner el hombro.

-¿Sentiste que el club debía involucrarse a través de la acción social?

-Sí, y hay un fenómeno muy particular. Barcelona no es la mitad más uno. Es casi todo el Ecuador. Entre el 60 y 70% de la población es hincha de este club. En cada ciudad llenamos los estadios. Tenemos mucha llegada a las clases populares, por eso estamos llevando adelante una campaña de concientización para que la gente se quede en su casa. Guayaquil es un pueblo muy especial, somos un puerto y la gente está muy acostumbrada al comercio, a la venta del día para subsistir. Por eso al principio se hizo muy difícil contener a la gente, por un tema de subsistencia. Fue complicado tratar de que se queden en sus casas.

-¿En qué momento sentiste la necesidad de colaborar de lleno en la causa?

-Para nosotros es una obligación. Barcelona tiene representación en la ciudad y en todo el país. Por eso nuestras redes sociales están permanentemente encarriladas hacia esos temas.

-En los últimos meses se vieron imágenes durísimas de Guayaquil…

-Sí, fueron imágenes duras, muy difíciles de asimilar. Nos afectaron y eso nos obliga como institución a ser solidarios. Hay situaciones que a nivel gubernamental se han desmentido y otras no. Hay que ver cuál es la realidad. Qué imágenes son ciertas y cuáles son para desestabilizar desde el punto de vista político. Eso no lo sé y no me compete.

-¿Te genera cierto temor la situación?

-Lo manejo igual que todos en cualquier parte del mundo. Pero cualquier mañana que nos levantamos con un dolor de garganta por una situación de resfrío nos preocupa al extremo. Antes eso era normal y no le dábamos bola. Mi mamá vive en Castelar, tiene 80 años y la llamo todos los días para ver cómo está porque la realidad es que vivo preocupado por ella. Tengo una hermana que vive en España. Es un tema para el que el mundo no estaba preparado.