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    Matías Oyola revela un secreto de Barcelona que da envidia al resto de equipos

    Sabe que está viviendo sus últimos meses como futbolista profesional, a sus 38 años de edad, pero al mismo tiempo Matías Oyola se declaró competente en relación a futbolistas con diez y quince años menos que él.

    “Me encanta, soy un apasionado del fútbol. Desde los 14 años que vivo para el fútbol, quiero seguir ligado al deporte en sí; me estoy preparando. Hace poco terminé un curso de gerencia deportiva online en Uruguay y actualmente estoy haciendo el curso de entrenador desde Argentina. Quiero seguir ligado a eso, para cuando decida ya no ser más partícipe del grupo de jugadores, estar en otro lugar relacionado con el futbol”.

    “Me acuerdo cuando llegué al aeropuerto, había un montón de hinchas y periodistas; en ese momento entendí lo que generaba Barcelona para este país. Todos ellos no estaban por mí, sino por lo que generaba Barcelona para el país”.

    “A mi edad siempre me preguntan qué pienso hacer, hasta cuándo voy a seguir o cuándo se me termina el contrato, porque no es usual que un jugador siga activo a los 38 años. Yo trato de disfrutar y de competir a la par de compañeros y rivales que tienen diez o quince años menos que yo, sin sentirme inferior en lo físico”.

    “Lo mejor de los títulos fue festejar con la gente, ha sido algo maravilloso. Lo de 2020 fue muy lindo por la forma en que se dio, pero nos dejó al agridulce de no poderlo celebrar con nuestra gente. Lo converso con los chicos nuevos: salir campeón es algo maravilloso, yo no creo que en ningún otro club se viva esa alegría como pasa con Barcelona. Hace años estuvimos siete horas sobre un bus, recorriendo la ciudad con nuestra gente. Cuando salimos a jugar, incluso fuera del país como nos pasó ante Boca Juniors en Argentina, había mucha gente para despedirnos en el hotel”.

    “Lo más triste son las derrotas, haber perdido la final de 2014, o la desazón de 2017 de que pudimos llegar más en la Copa Libertadores, pero no se dio”.

    “El estadio es algo imponente, la gente, el país y la ciudad. Todo eso nos hace merecedores de jugar esa final, no sólo de organizarla. Sería hermoso que el club, esté yo o no, pueda llegar a esa final. Nosotros nos preparamos año tras año. Es muy difícil, pero sueño con llegar a esa final y poderla ganar; más allá de que jugamos contra equipos muy poderosos, con presupuestos del doble o el triple, con igual o más historia a nivel internacional. Nosotros tenemos nuestras ganas y ponemos el trabajo para poder llevar al club a lo máximo posible”.

    “El trabajo, ser responsable dentro y fuera de los entrenamientos. Da vergüenza, pero uno tiene que hacerse cargo de las realidades en las que vive. Yo, con 38 años, no puedo creer que puedo jugar como uno de 25 o de 26, no puedo entrenar a la par y tampoco llevar la vida de cuando tenía esa edad. Ahora tengo que entrenarme mejor, comer y descansar mejor para llegar a cada partido. La vida responsable me la inculcaron mis padres y los mejores compañeros que tuve”.

    “Siempre quise llegar a esta edad jugando, siempre quise o tuve el deseo de hacerlo, pero con la convicción de sentirme bien y de estar a la par. También pasan las decisiones del cuerpo técnico, pero yo siento que no estoy en inferioridad de condiciones; el día que ya no lo sienta daré un paso al costado”.

    FUENTE: EL UNIVERSO

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